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Los primeros síntomas de un nivel bajo de azúcar en la sangre pueden incluir: Sudoración. Sensación de nervios, temblores y debilidad. Hambre extrema y náuseas leves. Mareos y dolor de cabeza. Visión borrosa. Confusión. Si el azúcar en la sangre sigue disminuyendo, puede comenzar a tener síntomas más graves.